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¿Cómo saber si un pendiente es de oro? Guía de experta (sin rodeos)

¿Cómo saber si un pendiente es de oro? Guía de experta (sin rodeos)

Seguro que te ha pasado: encuentras unos pendientes que te encantan en el fondo de un cajón o estás a punto de comprar una pieza online y te asalta la duda: ¿Será oro de verdad o se pondrá feo en dos días?

Soy María de Santos, Ingeniero Geólogo y CEO de Adamina. Mi formación me permite analizar las joyas desde su estructura mineral, pero hoy quiero bajar esos conocimientos al mundo real para ayudarte a distinguir el oro de ley de una simple imitación.

Aquí tienes un mix de pruebas profesionales y trucos caseros para que no te la den con queso.

1. El primer vistazo: Busca el "DNI" de tu pendiente (El Contraste)

Antes de nada, busca una lupa o usa el zoom de tu móvil. En España, por ley, las joyas de oro deben llevar una marca minúscula llamada contraste.

  • Si ves un "750": ¡Bingo! Es oro de 18 quilates. Es el que siempre usamos en nuestros pendientes de oro porque es el equilibrio perfecto: no se estropea y mantiene su valor para siempre.

  • Si ves "585": Es oro de 14 quilates. Tiene menos cantidad de oro puro, pero sigue siendo una joya real.

  • Si no ves nada o lees "GP": Cuidado. Probablemente sea una pieza bañada (Gold Plated), es decir, metal común con una "pintura" dorada por encima.

2. La prueba del imán: El filtro rápido

Como ingeniera, te diré que el oro tiene una propiedad física curiosa: es diamagnético. ¿En cristiano? Que no se pega a los imanes.

  • Haz la prueba: Acerca un imán (el de la nevera sirve, pero uno potente mejor) a tus pendientes. Si la pieza sale volando hacia el imán, lo siento: eso es hierro, acero o níquel "disfrazado" de dorado.

  • Un matiz: Si solo se pega un poquito el cierre (la tuerca o el muelle), no te asustes. A veces esas piezas pequeñas llevan algo de acero para ser más resistentes. Lo importante es que el cuerpo del pendiente no se pegue.

3. El test del olor y la piel

Parece poco científico, pero el olfato es un gran aliado.

  • Frota el pendiente con las manos: Si después de unos segundos notas ese olor metálico típico de las monedas o de las llaves, no es oro. El oro de ley es inodoro.

  • ¿Te deja la oreja verde o negra? Esto ocurre cuando el sudor reacciona con metales baratos como el cobre o el latón. Si buscas algo que cuide tu piel y no te dé sustos, lo mejor es invertir en pendientes de materiales nobles.

4. El truco de la cerámica (solo para valientes)

Si todavía tienes dudas y no te importa rayar un poquito una zona que no se vea (como el perno que va dentro de la oreja):

  1. Coge un plato de cerámica blanca que no esté esmaltado por debajo.

  2. Frota el pendiente con suavidad.

  3. ¿La raya es dorada? Es oro real.

  4. ¿La raya es negra? Es una imitación.


¿Por qué importa que sea oro de verdad?

Invertir en oro no es solo un capricho. Como Ingeniero Geólogo, sé que el oro es uno de los pocos metales que no se oxida ni pierde su brillo con el paso de los años. En Adamina, nos aseguramos de que cada par de pendientes sea una inversión para tu joyero y una garantía de salud para tu piel.

Si tienes unos pendientes que han pasado estas pruebas, tienes un tesoro. Y si no... quizás es el momento de elegir piezas que te acompañen toda la vida.

María de Santos CEO de Adamina | Ingeniero Geólogo